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Cuando en la práctica del coaching ejecutivo,  los coachees  reconocen sus brechas en las áreas  de “fallas comunicacionales”, muchas veces el asunto gira en torno a dificultades en el establecimiento y cumplimiento de las  actividades que los miembros de la empresa  se prometen los unos a los otros.

Quejas de que los  líderes pidieron alcanzar objetivos imposibles o que los colaboradores incumplen sus entregables o que un par solicitó data cuya recolección paralizaría el resto del trabajo en curso, etc. son molestias y obstáculos comunes en el ejercicio profesional en la empresa del siglo XXI.

En este sentido, para cerrar estas brechas, conviene abrirse al aprendizaje y ampliar las distinciones a través de la incorporación del modelo ofrecido por el coaching ontológico en cuanto a la coordinación de acciones.

En el área de coaching es ya redundante decir que el eslabón fundamental de  coordinación de acciones es  el “Ciclo de la Promesa”. Sin embargo, poner en marcha esta metodología tiene sus retos.

 ¿Y qué es la promesa?

Es un acto lingüístico que  descansa  en la  claridad y transparencia de la petición u oferta que hace una persona que se denomina cliente  -por el rol  que  cumple para esa coordinación  específica con   quien decide aceptarla-  que se denomina proveedor,   y de la responsabilidad de éste en cumplirla, tal como lo describe Echeverría (2003).

Participantesparticipantes del ciclo

 

Consideraciones interesantes:

1.- Una vez que el proveedor acepta  cubrir la necesidad de su cliente, la promesa recae en el proveedor y de no cumplir, su cliente resentirá la confianza que le tiene.

2.-Ésta es una relación de dos personas.

No existen responsabilidades compartidas.

El cliente solicita  una petición  a un proveedor determinado. Si el proveedor requiere de un equipo para cumplir su promesa se está generando un nuevo ciclo entre él mismo  y cada persona de su equipo.

En esta nueva relación, el antiguo proveedor es ahora cliente y  cada petición en particular  recaerá en una persona específica que será ahora el proveedor de este nuevo ciclo.

3.- Lo anterior es importante para que el cliente tenga claro sobre quién ejercer el derecho a la protesta de no cumplirse  la petición aceptada por el proveedor.

Estudiar  lo  que se pide, cómo se pide, cómo se negocia, cómo se analizan las capacidades antes de aceptar realizarla, etc. es de suma importancia y de esto hablaré en la próxima entrega.

Referencias:

Echeverría, R (2003) Ontología del lenguaje. Lom. Chile

Imagen 1: recuperada de http://blogs.unir.net/3546-experiencia-de-cliente